Esta enfermedad en si se ha caracterizado por quienes la padecen como la dificultad de fatiga física y cansancio , ha sido de gran preocupación para los trabajadores de las ciencias de la salud mental esto se dice que es a causa de problemas hormonales, pues el paciente se ha caracterizado por estados emocionales de irritabilidad y estados depresivos , se dice que a veces la astenia psíquica marca el comienzo de una enfermedad mental, pero la mayoría de las veces es el resultado de una represión que produce una tensión que es de tipo emocional que absorbe todas las fuerzas vitales. En estos casos ha sido importante llegar a aclarar los conflictos internos por medio del psicoanálisis , esta enfermedad es variable en fluctuaciones se agrava con la actividad física y ha de mejorar después del sueño.

La astenia se ha caracteriza por la fatiga como sensación de falta de energía y motivación, de agotamiento o cansancio. La astenia puede afectar las funciones intelectuales: pérdida de la memoria, menor atención, concentración y vigilancia. Con frecuencia se evidencian otros trastornos psicológicos incluyendo una percepción alterada del mundo externo, trastornos de la personalidad y ansiedad , la astenia afecta las funciones sexuales produciendo una disminución del deseo sexual y una disfunción eréctil. Los trastornos físicos más comunes son la pérdida del apetito, fatiga muscular y trastornos del sueño.
La astenia no es sinónimo de somnolencia. Somnolencia y apatía (entendida como indiferencia) pueden ser síntomas de la fatiga normal tras el esfuerzo físico o la falta de sueño. Si no se alivia durmiendo bien, y con poco estrés, debe ser valorada médicamente.
Otras causas frecuentes de astenia son las causas cardíacas y oncológicas por su gravedad, la ingesta de drogas y alcohol, la depresión y el embarazo en adolescentes, el síndrome de apnea obstructiva del sueño y el maltrato tanto a nivel escolar como familia.
Es necesario diferenciar la astenia de la fatiga: los síntomas no mejoran con el descanso. Tampoco se debe confundir con la fatiga crónica. Si los síntomas se presentan durante más de 6 meses, y no se deben a un estado de depresión es posible estar ante el síndrome de fatiga crónica.
